Cambia el agua y el heno todos los días. Retira los desechos de su bandeja o jaula para evitar malos olores y promover buenos hábitos de higiene.
Lava su alojamiento, comederos y bebederos con agua tibia y jabón neutro. Reemplaza la cama o el material absorbente cuando esté húmedo o sucio.
Cepíllalo con regularidad cada día si tiene el pelo largo, o un par de veces por semana si es corto. Así evitas enredos, bolas de pelo y mantienes su piel sana y brillante.
Corta sus uñas cada mes o cuando veas que sobresalen. Revisa sus patas con frecuencia (sobre todo si el suelo es duro o húmedo) para prevenir irritaciones o heridas.
El heno es su mejor aliado además de nutrir, ayuda a mantener sus dientes limpios y en el tamaño adecuado. Complementa con juguetes o ramas naturales para desgastar los dientes de forma natural.
No dejes que muerdan cartón, papel con tinta o materiales con pegamento. Aunque parezcan inofensivos, pueden causar bloqueos intestinales graves.